Era una noche más de esas en las que me encontraba con Lúas en mi habitación.
Estaba esperando a que el aire de la noche entrara por la ventana y refrescara mi habitación impregnándola con su olor a tierra mojada.
Entonces Lúas comenzó una conversación:
- Que sabia es la luna, ¿No crees?
- ¿Sabia?, ¿Qué tiene de sabia? -Le dije-
- Pues ella puede ver todo.
- No lo creo, ella no puede ver lo que sucede en el día.
- ¿Y tú qué sabes?. Hay cosas que pasan en el día, pero de igual manera pasan en la noche. -Me respondió-
- Bueno, y tal vez tengas razón. Pero sé de una cosa que la luna nunca tendrá el honor de saber qué se siente.
- ¿Ah sí?, ¿Y qué se supone es eso?
- Un girasol voltear a donde ella valla...

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