Almohadas.




Sí, las almohadas se han convertido en mi consuelo de las noches, en mi objeto más cercano y cómodo para abrazar. Incluso hubo un momento en el que me hablaron al oído para saber la respuesta de aquella duda que me evitaba el poder dormir.

Y supe que ellas me comprendían, porque secaron las lágrimas de mis ojos, también secaron mi cabello cuando me bañaba en las noches, también evitaban que mi mamá se diera cuenta de que estaba enferma por que escondían el sonido de mi tos, guardaban tu foto para que pudiera soñar contigo, oían música conmigo, y soportaban mis gritos cuando estaba triste o enojada, pero lo más importante es que ellas siempre me esperaban a verme dormir.

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