Podía observarlo todo desde ese punto alejado del piso; La noche era clara, podía encontrar el color en todo apesar de que tenian cierto negro difuminado a causa de la noche. La carretera estaba vacía; ésa era la única casa perdida entre el bosque y yo estaba ahí junto a la sombra de mi sueño de cada año.
El aire me enviaba el olor de la tierra mojada que estaba en la carretera, pues había llovido y estaba mojada; A mi alrededor todo eran árboles e interminables espacios de tierra coloreados de ese verde cálido, y frente a mí, en la tierra se estancaba el agua convirtiendolo en un lago tranquilo de agua dulce en el que se reflejaba toda la vista que estaba por encima de él.
Las pupilas de mis ojos se dilatan al mirar la luna de ésa noche en la que aparezco sentado en el tejado de una casa entre el bosque. Ahora sí me parecía grande, y supe que el mundo no es tan pequeño como para poder disfrutarlo en 8O días, y que esa luna no esconde un hijo como Anna Torroja cantaba. La luna es una fijitiva en la noche, era libre y te busca en todos lados por que le gusta ser admirada. La razón por la cual el sol la odiaba es porque ella capta todas las miradas. Ahora entiendo.
Estaba allí en donde el vacío pasa su arco de violín sobre el horizonte en donde los hombres pueden transformarse en pájaros y los ángeles en piedras realmente hermosas para que las puedas guardar en tu bolsillo.
Probablemente el cielo fabricaba tinieblas en su laboratorio y trabaja para volver sordos a los ciegos.Tiene un ojo en la mano y no sabe a quién ponerselo.
Estamos lejos en el fin del los fines, en donde puedo ver como un hombre está colgado por los pies de una estrella y se balancea en el espacio con la cabeza hacia abajo. Y el viento que dobla a los árboles agita mi cabello.
- Autora, dime tu nombre. (te dije mientras tratabas de encontrar lo que sentia)
- ¿Mi nombre?, pues me llamo Lirbé
- Lirbé, ¿cuántos kilometros nos separan?
- No son kilómetros, y no es cuestión de distancia o números que te digan algo, es la inmortalidad.
- Yo podría caerme de destino en destino pero siempre guardaré el recuerdo de éste cielo.
- ¿Conoces las visiones de la muerte?, ¿Has visto el corazón de la luz?. Yo a veces me convierto en una selva inmensa y recorro los mundos como lo hace un ejército. Mi paracaidas cae de sueño en sueño por los espacios de la muerte, y te aseguro, siempre tratare de llegar a tu mente para que éste cielo nunca lo olvides.
Recordé que la calle de los sueños no tiene árboles, entonces tal vez ésto no sea un sueño.
Sólamente Lirbé conoce el misterio de ésto y del cielo, pero ella recorre el arco-iris con sus dedos temblorosos en busca de un sonido especial.
Ése día encontré a un pájaro desconocido que me dijo:
- Si yo fuése camello, no tendría sed. ¿Qué hora es?
Se bebío las gotas de agua que tenía en el cabello a causa del rocio del clima del bosque, me lanzó tres miradas y media y se largó diciendo "adiós". Y entonces una línea se trazó en mi mano.
De nuevo me había perdido en mis adentros, y ella me distrajo cuando dijo:
- Tu destino es amar lo peligroso, lo peligroso que hay dentro y fuera de ti, para que se cumplan todos tus sueños cubiertos de ése rocio del amanecer. Cuida de no morir antes de tu muerte.
- Lirbé, hoy deseo poder escribir con mis dedos tu nombre en el cielo..
Y así, mientras decía eso, ella desapareció y yo seguía aqui, pero cuando pude notarlo ya no quise nada, sólo deseé que el cielo cambiara de lugar, que soplara un viento desesperado y apague las estrellas, como aquellas veces en las que las estrellas duermen después de una noche de trabajo continuo.
Pero el cielo me dijo:
- Sé triste, pues ella te espera en un rincón de éste año que pasa...

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